Después de años de crecimiento sostenido, formación y competencia en el ámbito provincial, el handball de Tierra del Fuego está a punto de vivir un momento que quedará marcado para siempre: la provincia tendrá por primera vez representación oficial en los Juegos EPADE.
La disciplina, que en las últimas temporadas mostró una notable evolución tanto en rama masculina como femenina, se prepara para afrontar un desafío inédito cuando diga presente en Neuquén, sede de esta nueva edición del certamen patagónico.
En ese camino, Río Grande fue escenario de una nueva concentración provincial donde jugadores y jugadoras de Ushuaia, Tolhuin y la ciudad anfitriona trabajaron intensamente en el Polideportivo María Auxiliadora, ultimando detalles técnicos, tácticos y físicos para lo que será un estreno cargado de ilusión.
El cuerpo técnico aprovechó la jornada para seguir consolidando los planteles definitivos, profundizar automatismos de juego y fortalecer una identidad colectiva que será fundamental a la hora de medirse con seleccionados de gran tradición en la región.
Pero más allá de los entrenamientos, lo que atraviesa a este grupo es una sensación distinta: la de saberse protagonistas de una página nueva para el deporte fueguino.
Porque no será una participación más. Será el primer paso del handball de Tierra del Fuego en una competencia que reúne a las mejores selecciones juveniles de la Patagonia y que históricamente funcionó como vidriera del alto rendimiento.
Con esfuerzo silencioso, trabajo de base y años de construcción, el handball provincial finalmente tendrá su lugar en el mapa EPADE. Y eso, en sí mismo, ya representa una conquista.

