Cuatro amigos argentinos decidieron llevar su pasión por los viajes y los deportes a un lugar poco habitual: Kirguistán. Allí participaron de los World Nomad Games, una competencia internacional que reúne disciplinas tradicionales de distintas culturas.
Martín Marino, Ignacio Repetto, Francisco Ghisletti y Mateo Bilbao la Vieja viajaron por cuenta propia hasta Asia Central para vivir una experiencia que comenzó con curiosidad y terminó con la bandera argentina en una competencia internacional.
Los Juegos Nómadas reúnen a más de un centenar de países y decenas de disciplinas tradicionales. Entre ellas aparecen deportes de combate, pruebas ecuestres y juegos de estrategia que poco tienen que ver con las disciplinas olímpicas más conocidas.
El grupo conoció la existencia del evento durante un viaje por Hungría. La idea de competir en una competencia de semejante magnitud, en un lugar tan diferente, los llevó a buscar qué disciplina podían practicar.
Después de probar distintas alternativas, encontraron en los juegos de estrategia el camino para llegar a los Juegos Nómadas.
Los cuatro tenían experiencia con el ajedrez, por lo que comenzaron a aprender distintas variantes de juegos tradicionales. Así, Martín se especializó en Toguz Korgool, Ignacio en Oware, mientras que Francisco y Mateo eligieron Mangala.
En el caso de Martín, el Toguz Korgool se juega sobre un tablero con pequeños espacios donde se distribuyen semillas o fichas. El objetivo es capturar las piezas del rival mediante diferentes movimientos y estrategias.
Es una disciplina sin azar y con una enorme carga matemática, donde cada movimiento puede cambiar completamente la partida.
La experiencia los llevó hasta Cholpon-Ata, una zona ubicada entre las montañas de Kirguistán, donde compartieron alojamiento y competencia con deportistas de diferentes partes del mundo.
La apertura de los Juegos tuvo además una presencia internacional de alto nivel, con mandatarios como Xi Jinping, Vladimir Putin y Narendra Modi entre los invitados.
Más allá de los resultados, el objetivo del grupo es continuar participando y volver a representar a Argentina en una próxima edición.
Lo que comenzó como una idea entre amigos terminó convirtiéndose en una experiencia internacional: aprender un deporte prácticamente desconocido, viajar miles de kilómetros y competir llevando la bandera argentina.

