La hazaña de Pablo Brizuela en la 30ª edición del Transvelasco no se mide solo en kilómetros, sino en la entereza para enfrentar la adversidad. El piloto de Río Grande selló su participación con un impresionante 4° puesto en la categoría Junior A, cronometrando un tiempo oficial de 4:18:00 hs.
Para Brizuela, este resultado trasciende la tabla de posiciones:
«Significa mucho esta carrera. No solo por el hecho de haber ido a participar, sino de haber logrado un cuarto puesto en una categoría a nivel nacional. La verdad que me despertó las ganas de entrenar de vuelta, de meterle pilas y de retomar toda la rutina.»
El desafío comenzó con un clima hostil que llevó las mecánicas al punto del colapso, el piloto relató un suceso inaudito:
«El obstáculo más grande fue el calor. En un momento pensamos que se había hervido el agua del radiador, y resulta que no, que era la nafta que se estaba hirviendo dentro del tanque. Eso nunca lo había experimentado.»
A pesar de haber trazado una estrategia conservadora para cuidar la máquina, la naturaleza de la competencia dictó otro ritmo:
«Planteamos una carrera tranquila para cuidar el físico y la moto… pero bueno, cuando a uno le bajan la bandera para largar, cambia todo. Al alcanzar a otros pilotos de mi categoría, decidí acelerar.»
El tramo final fue una prueba de supervivencia pura. Tras sufrir un choque frontal que dañó su escape y correr los últimos 15 kilómetros con el neumático delantero pinchado, Brizuela no cedió:
«Ya en los últimos tramos di todo lo que me quedaba… cuidando la moto para poder llegar a la meta. Nunca me esperé obtener un cuarto puesto en la categoría.»
Con la mirada puesta en Córdoba para los días 20 y 21 de junio, el fueguino ya planea su regreso:
«Lograr un podio a nivel nacional me dio muchas ganas… ya estamos pensando en la logística y en recaudar fondos para poder estar presentes.»

